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viernes, 20 de agosto de 2010



Me giro y miro a mis lados, y os veo, y aunque no os dáis cuenta de que os observo, contemplo vuestras sonrisas, vuestras miradas de complicidad. A veces no nos damos cuenta, o en momentos tan rutinarios no nos paramos a pensar en lo grande que es la confianza, la comprensión, la fidelidad, el respeto, la reprocidad..., pero yo lo hago constantemente, pienso en ello y me siento bien, me siento con suerte. Hay gente que asocia la amistad con tener en común gustos, modos de vivir, pero para mi no lo es. Para mi es la búsqueda de inquietudes en común, de apoyarnos siempre que lo necesitemos y no asentir a modo de comprensión cuando se expone un problema. Es la capacidad de sentir preocupación y que alguien necesite tu ayuda sin que sea necesario que te lo cuente, ser capaz de asistirle no con grandes argumentos ni reflexiones, sino resumir en un simple pensamiento todo tu apoyo, y que ello sirva más que cualquier cosa.